jueves, 18 de junio de 2015

Los "cambios"

 Decididamente, Mariano Rajoy es un hombre de carácter pausado. Algunos, sibilinos, dirían incluso, que no sólo es su carácter lo que va a ritmo lento; escuchando casi cualquiera de sus alocuciones, cae uno en la cuenta de que la unión Lengua- Mente, tampoco tiene autopistas demasiado anchas.

 Pablo Casado y Jorge Moragas. He aquí los dos grandes "cambios" de Rajoy; el primero, un alumno aventajado de la Vieja Escuela, un repetidor de "mantras" liberales, conservadores, pero que viste su traje sin corbata, así, muy al estilo Rivera, que parece ser lo que se lleva ahora en la derecha española. Moragas, es un "hombre de la casa". A menudo entre sombras, sobrevive al paso del tiempo en un segundo plano, respetando al jefe de turno, pero profundamente convencido de que el PP es el partido de la Anunciación. El impoluto expediente de Jorge, diputado por Barcelona, es uno de esos casos que encuentra uno en la política española de político "ejerciente" al que no se le conoce labor que justificar. Veremos si como responsable de campaña su empeño tiene algo que dar a los diarios del partido.

 Lo dicho, el afán de Rajoy es el de cambiar lo menos posible, quizás sea el hombre supersticioso, y crea que si repite estructura, en noviembre, vuelva a ser quien juegue de local en la Moncloa.

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