lunes, 20 de mayo de 2013

El regreso de los Buenos Usos (modo irónico)

 Queda escrito en nuestro actual Código Civil la coletilla del "buen padre de familia" como actitud ejemplar y ejemplarizante para determinados actos jurídicos y para el discurrir de ciertas situaciones de la vida cotidiana.Tan arcaica expresión nos recuerda constantemente que los textos legales no siempre avanzan al mismo ritmo que las sociedades que ordenan.

 Más,cuando la ley supera la velocidad crucero impuesta a determinadas mentes,responsables últimas de la configuración de la convivencia humana,dichas normas han de quedar retocadas hasta retrotraernos a la época que tales cabelleras dispongan a bien vivir.

 Nos pasa con la nueva reforma de Educación,nos ocurre con la nueva ley de costas (en busca de un nuevo boom inmobiliario) y nos pasará a mayor brevedad, con la ley del aborto.Miembros del orden eclesiástico metidos a ministros,el Opus tejiendo hilos de sobriedad y conducta a una sociedad que pareciera descarriada.

 Parece absurdo que el español medio tenga ese afán de distinción propio del pueblo que,carente de otras virtudes,se sabe protagonista al abrir la boca sin necesidad de que sus palabras estén llenas de sentido.No nos importa volver a los 80 en materia educativa,como tampoco hacerlo en materia de protección medioambiental o de desarrollo sostenible,como tampoco retroceder 40 años con la imposición (por ideología pura y dura,la ciencia en ésto,que debería de jugar su papel y no lo hace) de una ley contra la mujer,ante la mirada atónita de varias potencias europeas que deben de ver en España toda una retahíla de conductas que no conducen más que al pasado.

 Vivir el presente sin andar hacia el futuro,ésto que parece imposible,está en manos de un Gobierno que se decía "solución" de tantos males.

¿De qué vale?

 No parece que recortar nos esté sirviendo para mucho.Hoy hemos tenido conocimiento de que los reajustes que ha llevado a cabo el Gobierno,no nos sitúa en mejor posición que la que teníamos a principios de 2012.

 Nuestro déficit público sigue aumentando y ya está en el 87% del PIB,mientras tanto,todos los servicios esenciales han sufrido deterioro.La Educación y la Sanidad,otrora elementos esenciales del Estado social y de derecho,han visto como las partidas a ellas destinadas,han bajado,y eso,muy a nuestro pesar.

 Alemania sigue ordenando políticas de austeridad,y cada vez son más las voces que se preguntan "¿de qué vale?",si tres años después las economías nacionales no se han recuperado,y en algunos casos,como el español,han caído hasta el borde del cataclismo,en los que las infraestructuras estatales han recibido impactos en la línea de flotación,¿a qué estamos jugando?.

 No se recuerda un período de ahorro como el actual,tampoco uno de despilfarro como el anterior,pero es que tras pasar la línea de la prudencia presupuestaria,se ha impuesto una racanería rayana en lo absurdo,que hunde a las clases medias de los países comunitarios (de la UE),haciendo inviable una supervivencia de la misma (con el reporte tan negativo que tiene para el consumo) y eliminando cualquier esperanza de futura bonanza económica.Obviamente,ésto no vale de nada.