lunes, 12 de junio de 2023

Salvar a la soldado Irene

 Me pareció que durante estos días, las negociaciones entre Sumar y Podemos llegaban a un punto álgido, cuando se trataba de nombrar puestos para las listas que conformarán la alianza de las llamadas "izquierdas a la izquierda del PSOE". 

 Realmente, y sin conocer aún el proyecto político de Sumar, se me antoja complicado imaginar un documento, teniendo en cuenta las 15, 16, 17,... fuerzas que componen la plataforma progresista, que sea tan diferente del que presentara la formación morada, como para que esa haya sido la divergencia a tener en cuenta en estas negociaciones. Luego, parece claro, que son los componentes y su orden en las listas, el centro de las discordias. 

 Para Podemos, en desbandada en las comunidades autónomas tras los nefastos resultados de mayo, esta era la oportunidad de alzar la voz para hacerse valer. Cierto es que una parte de los méritos cosechados por el actual gobierno de coalición, les pertenece, pero no es menos cierto que los más llamativos para el poder mediático, corresponden a la otrora amiga de Pablo Iglesias, y líder de Sumar, Yolanda Díaz. Es a su figura a quien se relaciona con la reforma laboral, con el aumento del SMI, diálogo social,... Y lo peor que le puede ocurrir a los morados, es que en este tiempo de carestía, se olviden de dónde procede la criatura. 

 Pero esto, que es una muestra más de la inmadurez de los de Belarra, resulta sorprendente. Díaz procede de una cuna comunista, reformada y reconvertida en una mujer socialdemócrata, no olvida sus orígenes, pero su carácter pragmático, y siendo conocedora de la vida política española desde mucho antes de que Podemos fuera siquiera una idea, ha adaptado sus movimientos, sus gestos y sus formas al escenario público. Hoy día, la derecha maneja la mayoría de los medios de comunicación de más difusión, hace de un hilo, un ovillo y está presta a malinterpretar y sacar de contexto las palabras, los hechos,... de los miembros de la izquierda, aún renunciando a la coherencia de obviar los de la derecha, por rocambolescos que parezcan (y sean). 

 Podemos, por su parte, lo ha fiado todo a las dos grandes soldados que les quedan en el panorama nacional. Ione Belarra, dada a la batalla mediática, ha sido aceptada por Yolanda y sus confluencias, como una más, gusta su perfil, guerrero pero con moderación, aunque en estos días su enfado haya sido mayúsculo. Pero es que, pese a formar parte del gobierno, su papel ha sido más secundario, su voz es más baja que la de Irene Montero. 

 No podemos obviar que a Irene se le ha criticado por todo, por ser mujer, por ser política, feminista y también, por ser de clase trabajadora (aquí parafraseo a Gabriel Rufián, que dio en la clave), y tampoco podemos pasar de largo que dentro de las confluencias de Sumar, Irene Montero ha recibido la bofetada (metafórica) que muchos querían a su pareja, Pablo Iglesias, y que la tenían guardada, como quien espera para servir una de venganza fría en el momento oportuno. 

 Irene se ha equivocado, no hay duda, con la huida hacia delante con su ley del sí es sí, la reducción de penas es un fallo técnico de inmensa magnitud, resulta sorprendente que, conociendo el contexto judicial en el que se mueve (y del que los suyos han hecho campaña hasta la saciedad) su equipo no dispusiera esa famosa disposición final que hubiera impedido tanta revisión, que por poco que sea, ha permitido a algunos reos por delitos sexuales, ver reducidas sus penas (la mayoría en unos pocos meses, el resto, semanas). Y digo que es una pena, porque pese a los ataques de la derecha mediática, la ley es brillante en prácticamente todo salvo en esto, y lo es porque procura una mejor protección de las víctimas, de la mujer, de su contexto de vida y de sus condiciones sociales. Pero... ha tenido este error y no ha sabido reconocerlo.

 Es por esto que en Podemos, la salvaguardia de Irene ha sido bandera, proteger su labor es tanto como defender las tesis de su partido. Es una enmienda a la totalidad. Irene es Podemos, tanto como Podemos es Irene. Su veto por parte de Yolanda Díaz se ha tomado con una OPA hostil de Sumar sobre la anterior marca que aglutinaba la mayoría de los movimientos sociales progresistas y a esa izquierda, desunida como reino de taifas, tan común de nuestro país. 

 Lo dicho, el espacio que ahora ocupa Sumar debería de ser perdurable; en su mejor momento, este "movimiento" llegó a sumar cinco millones de votos en nuestro país (lo que significa tener en el entorno de los 50 diputados), en los peores, sumaba un millón, situarse en la mitad de esta horquilla significaría poder tener en sus manos el renovar el gobierno de corte progresista. 

 Lo importante y capital es institucionalizar este eje, crearlo ha sido complejo, mantenerlo es vital para la supervivencia del Estado de derecho viendo el auge de las derechas extremas por toda Europa. Se ha hecho por reducir el personalismo, primer paso importante, se ha hecho porque sea una mujer la cabeza visible, segundo paso igualmente importante, la cuestión ahora es las formas que tengan de llegar a la gente, de hacer campaña y aprovechar el rédito electoral que seguramente tendrán. Salvar a la soldado Irene era importante, pero ya es una misión secundaria, el objetivo principal es salvar a la coalición de izquierdas o vendrán tiempos más oscuros. Es Vox, es el PP, los que hablan de ilegalización de partidos, de derogar leyes como la de memoria democrática, la de eutanasia,... Y aunque normalmente, no todas estas amenazas se cumplen, ya está dicho todo esto por sus representantes, y además reiterado, que nos no cojan por sorpresa luego. 

lunes, 5 de junio de 2023

ETA, geranios y otras historias.

  El espectáculo de nuestros procesos electorales se supera con cada una de las convocatorias. Aferrados al esperpento emocional, la razón ya apenas tiene cabida en el espacio de debate público. Es tan difícil tener un debate serio y sosegado con un igual, como escalar a pleno pulmón uno de los picos más altos de ... Marte. 

 En esta campaña de las autonómicas recién terminada, se ha azuzado el espantajo de ETA. La banda terrorista, derrotada por los demócratas hace ya muchos años, es uno de los juguetes preferidos por la derecha española. Afortunadamente no por toda, pero sí por la más histriónica, una que vive en blanco y negro, a gritos y confrontando, no ya razonamientos, que sería lo suyo, sino volumen de estupideces. Hay quien piensa que este intercambio no lleva a nada cuando se lanza a los medios de comunicación, para cacarear mensajes anacrónicos y constreñidos a una riña de bar o salón repleto de cuñados. Las víctimas del terrorismo, incluso aquellas que han estado en ocasiones por reír las gracias de esta derecha patriota, ya están hasta el gorro. Y no es para menos. ETA acabó, su triste y terrible historia nos quedará grabada para siempre, pero les repetimos durante lustros que se vinieran a este lado, al del diálogo y la política, a construir un modelo de nación con las herramientas de la democracia, deberíamos de sentir orgullo de lo conseguido, todos juntos, sobretodo, porque lo que ha quedado en el camino, entre otras tantas cosas, son vidas humanas.

 Bildu, se constituye como partido político en 2011, ha confluido ya a varios procesos electorales, aunque a veces, con el corazón en la mano, pensamos que no tienen cabida en el terreno democrático, esto, su refundación, es lo que les pedimos, lo que les exigimos, desde los 70; han tardado en captar el mensaje, nos duele ver a ex integrantes de ETA dentro de sus listas, pero no podemos obviar el hecho de que estos sujetos, en un ordenamiento jurídico penal que prima la reinserción, han cumplido con las condenas que les impusieron en su momento. Cierto es, que parece una tomadura de pelo, añadir a estas listas a personas condenadas por delitos de sangre, por eso se tornaba a obligación, la renuncia de estos candidatos. Ahora bien, quizás, algunos, hayamos echado en falta que este tipo de hechos, nos chocase de igual manera en otras fuerzas, no en vano, la vieja Alianza Popular reconvirtió a franquistas como Manuel Fraga, en Padres de la Constitución. Y en este mismo período electoral, uno de los asesinos de los abogados de Atocha, conformaba las listas de una formación de ultraderecha, pero parece que, por lo que sea, el altavoz mediático no quiso darle demasiado bombo al particular.

 Estamos en que, aunque nos sorprenda, ante el escenario de Emergencia Climática, una candidata sea capaz de transmitir que la lucha contra el proceso, trae al caso la necesidad de plantar una maceta en las terrazas de su comunidad autónoma. La protagonista del suceso, Isabel Díaz Ayuso, es la versión reaccionaria y trumpista de la derecha que se autodenomina "moderada". Isabel es la del protocolo que impidió a los residentes de la 3ª edad acudir a los hospitales de Madrid durante la pandemia, es la que acordó, a cambio de un cuarto de millón de euros como comisión, traer mascarillas de no se donde a través de su hermano,... y así un largo etcétera del que sale siempre aludiendo a Txapote, a los etarras y a reírse de todo aquello que le rechina en la cabeza. Es posible que, en unos años, los libros de Histsoria le guarden algunas páginas, porque es complicado entender como con tan poco, esta señora ha conseguido tanto. 

 El resto de historias, ahora, para las generales de julio. Hemos pasado de Bildu y ETA al pucherazo electoral (y eso que quien lo denunciaba ganó sobradamente). Por ir dando pistas, veo en el horizonte más de Bildu y ETA, algo de Venezuela y mucho, pero mucho del "sanchismo", siendo esto lo que quiera que sea. 

viernes, 2 de junio de 2023

El mito del votante racional.

 Hace un par de años tuve la oportunidad de leer una obra del profesor Bryan Caplan, un economista de la Universidad de George Mason en Virginia.

 Toda la obra viene a ser un decálogo del por qué el votante medio no es racional, que lanza su voto en la urna por razón de lo que lee, escucha,... dentro de su entorno, la mayoría de las veces, cuando le parece que "cuadra" con su sentir personal. Desde luego, el libro no es nada del otro mundo, pero refiere unos cuantos datos acerca de algo que se supone viendo determinadas actitudes y grandes mensajes de nuestros políticos.

 En general, la sociedad española no es distinta del resto de las occidentales. No es que esto de votar atendiendo a las emociones, sea algo nuevo. Al contrario, es más antiguo que el mismo hecho de elegir a un representante para cualquiera de las cámaras de un Estado, muchos tendremos en la memoria la literatura o la cinematografía, en las que el senador romano alude a un espíritu del pueblo (por ejemplo) para introducir medidas del corte que decidía bueno en aquel momento, y que en parte, representaban los intereses de determinado grupo social. Las versiones de esta demagogia se han actualizado varias veces a lo largo de los siglos, salvo en aquellas ocasiones en las que un tirano ejercía su poder por ascendencia divina y aquí no se le pedía siquiera que prometiera lo que sabía no iba a cumplir. Desde luego, con el auge de los extremos ideológicos, hemos vuelto a las actualizaciones constantes de esta forma de proceder. Uno puede prometer que va a echar a los trabajadores extranjeros, que impondrá barreras fiscales a los productos del exterior, que controlará la inflación o abolirá los impuestos manteniendo la calidad y cantidad de los servicios públicos, la estupidez reside en las mentes receptoras que las creen, y que luego de hacerlo, entienden que las naciones en las que residen, alzarán los beneficios propios como quien agita varita para dar luz a un hechizo. 

 El votante medio no se interesa por las implicaciones de las afirmaciones de aquellos líderes que han logrado engatusarle. Aquel nacional que no tiene empleo, a menudo con una formación más o menos baja (por ser el perfil mayoritario), encuentra atractiva la idea del líder político que le dice que el extranjero le roba sus puestos de trabajo, es una forma de justificarse quizás, de entender su situación tal vez, aún cuando ha quedado sobradamente demostrado que es una premisa falsa (El extranjero no te roba el empleo, y contribuye al sostenimiento del modelo). Tampoco es cierto que no haya de potenciarse el acceso a la formación y posteriormente al mercado de trabajo de las capas más pobres de la sociedad, estos grupos, por definición, carecen de las mismas oportunidades (Informe Banco Mundial), ese es uno de elementos que invitan a crear renta básicas, exenciones fiscales,... Se trata de crear un contexto para cientos de miles de familias que, fundamentalmente necesitan dinero para sobrevivir y no pueden construir un banco de oportunidades para sus integrantes. En este principio, reside la necesidad de contar con servicios públicos de calidad, el origen de una persona, cualquiera que sea, no debe de limitar las oportunidades de llegar a la meta que se propongan en cada caso. Hay un autor que ha tratado a lo largo de los años, este mismo problema, Marvin Harris. Hay varias obras en las que trata estos asuntos, siendo quizás, uno de sus clásicos, Antropología Cultural, el más conocido. En él habla muy detenidamente de como se relaciona la cultura (entendida como formación también) y sociedad, las herramientas de control de la clase gobernante o imperante sobre la ciudadanía. Es posible que si en los colegios, en cualquier tipo de escuela, se potenciase el juicio crítico (basado en lecturas, comprensión del entorno, ejemplos históricos,...) no nos encontráramos, dos mil años después, con los mismos senadores (y políticos en general) que aducen emociones "x" para sustentar sus ideas, en lugar de usar la razón, como punto de partida de la decisión por una u otra idea. 

 En nuestro país, tenemos muchas dosis de este populismo de nuevo cuño. Tenemos una sarta terrible de afirmaciones que nos toman por tontos, o si no, por lo menos, dan por hecho que no vamos a rebatir una idea acudiendo a Google para algo más que un tweet o un vídeo corto de Tik Tok. El votante medio, según parece, se informa donde le conviene. Siguiendo lo de antes, si mi idea sobre el clima es que sigue habiendo un verano caluroso y un invierno frío y lluvioso, acudiremos a los tweets de negacionistas de la emergencia climática, a vídeos de 30 o 60 segundos de Tik Tok, en los que uno, que se dirá experto en sentido común, explicará con un texto que esto de la Emergencia Climática (científicamente probada) es un invento de rojos  y científicos confabulados con determinados poderes fácticos. Obviamente, uno podría detenerse a leer cualquiera de las obras que existen al respecto que nos desarrollan los muchos estudios que existen sobre el particular (de los últimos que he leído me llamó la atención El Planeta imhóspito, de David Wallace Wells, un periodista muy significado en la lucha contra el cambio climático provocado por el hombre), pero esto implica la lectura de cientos de páginas con recursos a decenas de estudios (que también encuentras en Google la mayoría) y está claro que para el ciudadano medio actual, que recibe información por gigas en cuestión de horas, le vale con un vídeo corto para informarse de determinado proceso. Con esto, se explica que alguna lideresa política crea que la emergencia climática se soluciona con geranios en las terrazas, otros que piensan que bajando impuestos se podrán asegurar servicios públicos de calidad para todos o que aumentar las pensiones atendiendo al coste de la vida (IPC) es propio de ramas extremistas del comunismo leninista. 

Pues lo dicho, ¿y si nos da por ser verdaderamente racionales en nuestros intercambios, procurando dar argumentos que hayamos construido por nosotros mismos (cuando esto sea posible) después de contrastar y convencernos de lo que sea?. Sócrates, hace ya cientos y cientos de años, era de intercambiar cada día en la plaza de su ciudad con cuantos quisieran hacerlo, llegó a tejer una compleja organización social que posteriormente Platón plasmó en escrituras. Sereno como era, reconoció errores, enseñó a otros y fue tan "prolífico" que, aunque nunca llegase a escribir sobre lo que trataba a diario, hizo que otros, admirados por sus maneras, dejasen textos para la posteridad con los razonamientos (muchos hoy nos resultarían sorprendentes, en especial a nivel de organización estatal) que discutía a diario. Bien, si hacemos hoy algo parecido, mejor, si somos capaces de exponer con razones más allá de las meras emociones.