lunes, 5 de junio de 2023

ETA, geranios y otras historias.

  El espectáculo de nuestros procesos electorales se supera con cada una de las convocatorias. Aferrados al esperpento emocional, la razón ya apenas tiene cabida en el espacio de debate público. Es tan difícil tener un debate serio y sosegado con un igual, como escalar a pleno pulmón uno de los picos más altos de ... Marte. 

 En esta campaña de las autonómicas recién terminada, se ha azuzado el espantajo de ETA. La banda terrorista, derrotada por los demócratas hace ya muchos años, es uno de los juguetes preferidos por la derecha española. Afortunadamente no por toda, pero sí por la más histriónica, una que vive en blanco y negro, a gritos y confrontando, no ya razonamientos, que sería lo suyo, sino volumen de estupideces. Hay quien piensa que este intercambio no lleva a nada cuando se lanza a los medios de comunicación, para cacarear mensajes anacrónicos y constreñidos a una riña de bar o salón repleto de cuñados. Las víctimas del terrorismo, incluso aquellas que han estado en ocasiones por reír las gracias de esta derecha patriota, ya están hasta el gorro. Y no es para menos. ETA acabó, su triste y terrible historia nos quedará grabada para siempre, pero les repetimos durante lustros que se vinieran a este lado, al del diálogo y la política, a construir un modelo de nación con las herramientas de la democracia, deberíamos de sentir orgullo de lo conseguido, todos juntos, sobretodo, porque lo que ha quedado en el camino, entre otras tantas cosas, son vidas humanas.

 Bildu, se constituye como partido político en 2011, ha confluido ya a varios procesos electorales, aunque a veces, con el corazón en la mano, pensamos que no tienen cabida en el terreno democrático, esto, su refundación, es lo que les pedimos, lo que les exigimos, desde los 70; han tardado en captar el mensaje, nos duele ver a ex integrantes de ETA dentro de sus listas, pero no podemos obviar el hecho de que estos sujetos, en un ordenamiento jurídico penal que prima la reinserción, han cumplido con las condenas que les impusieron en su momento. Cierto es, que parece una tomadura de pelo, añadir a estas listas a personas condenadas por delitos de sangre, por eso se tornaba a obligación, la renuncia de estos candidatos. Ahora bien, quizás, algunos, hayamos echado en falta que este tipo de hechos, nos chocase de igual manera en otras fuerzas, no en vano, la vieja Alianza Popular reconvirtió a franquistas como Manuel Fraga, en Padres de la Constitución. Y en este mismo período electoral, uno de los asesinos de los abogados de Atocha, conformaba las listas de una formación de ultraderecha, pero parece que, por lo que sea, el altavoz mediático no quiso darle demasiado bombo al particular.

 Estamos en que, aunque nos sorprenda, ante el escenario de Emergencia Climática, una candidata sea capaz de transmitir que la lucha contra el proceso, trae al caso la necesidad de plantar una maceta en las terrazas de su comunidad autónoma. La protagonista del suceso, Isabel Díaz Ayuso, es la versión reaccionaria y trumpista de la derecha que se autodenomina "moderada". Isabel es la del protocolo que impidió a los residentes de la 3ª edad acudir a los hospitales de Madrid durante la pandemia, es la que acordó, a cambio de un cuarto de millón de euros como comisión, traer mascarillas de no se donde a través de su hermano,... y así un largo etcétera del que sale siempre aludiendo a Txapote, a los etarras y a reírse de todo aquello que le rechina en la cabeza. Es posible que, en unos años, los libros de Histsoria le guarden algunas páginas, porque es complicado entender como con tan poco, esta señora ha conseguido tanto. 

 El resto de historias, ahora, para las generales de julio. Hemos pasado de Bildu y ETA al pucherazo electoral (y eso que quien lo denunciaba ganó sobradamente). Por ir dando pistas, veo en el horizonte más de Bildu y ETA, algo de Venezuela y mucho, pero mucho del "sanchismo", siendo esto lo que quiera que sea. 

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