ACNUR es el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para el Refugiado, ¿qué significa ésto?, pues vendría a ser, en lenguaje llano, ser embajador del Refugiado dentro de las Naciones Unidas, como órgano tiene voz dentro de la Asamblea de la ONU, pero su peso político, es relativamente pequeño si uno mira la grandilocuencia de su nombre. Así, no podemos olvidar que pese a formar parte de una institución tan relevante, ACNUR se sufraga en su inmensa mayoría por aportaciones que no vienen de las Administraciones Públicas (éstas suponen poco más del 3% del total del dinero gestionado por el órgano).
¿Qué es un Refugiado?
Para entendernos, un Refugiado es la persona que, externa o internamente, ha de desplazarse fuera de su lugar de origen o residencia por razones políticas o económicas (incluso sanitarias), una persona que, en un momento dado, debido a un conflicto armado, a las presiones recibidas por grupos políticos (por mor de su procedencia racial, ideología o condición sexual) ha de abandonar, con lo puesto, su casa, para desplazarse a lo largo del país, o incluso, salir de él, en busca de la supervivencia.
El Refugiado carece de todas las ventajas que se han adoptado como derechos inalienables del Hombre en Occidente. Generalmente, es ciudadano de una nación que adolece de protección social de cualquier tipo, su posición, es la de cuasi persona, huye sin los permisos necesarios para traspasar fronteras, para ser reconocido como prestatario de cualquier amparo, sin apenas agua, sin comida, y normalmente rodeados por un número considerable de personas que se encuentran en su misma situación. Lo cual, lejos de garantizar la sustentación, la complica, por lo que implica para cualquier grupo social ya establecido, recibir a un número ingente de personas de otro lugar.
¿Cuántos refugiados existen en el mundo?
Probablemente el número exacto no lo sepamos en ningún momento, lo que si podemos saber es que el número crece cada día. Para poder hacernos una idea, pongámonos en perspectiva, actualmente hay cerca de 40 conflictos armados (fuente: World at War (Globalsecurity.org) y Guerras olvidadas (Elmundo.es)), y un número cercano a diez, según establecen las estadísticas de las Naciones Unidas, provocan al menos, mil muertes al año.
Es posible que si seguimos las noticias de manera habitual, nos pongamos en la piel de un sirio, un egipcio, quizás un indonesio,... Pero no reconozcamos como un conflicto muchos otras de las situaciones que se dan diariamente en el planeta (Sudán, Colombia,...) como una situación de guerra, cuando, en el trasfondo y en primera plana, sus escenarios son exactamente los mismos, pero olvidados por la prensa internacional.
Acnur puede establecer el número de refugiados en 2011, en una cantidad cercana a los 15 millones, repartidos en, al menos, 5.000 campamentos en todo el planeta, desde América a Asia, pasando por Europa, pero claro, Acnur cuenta con el número bajo cuyo amparo se encuentran, viviendo en zonas acotadas y bajo su administración. Es muy posible que la cantidad creciera de manera muy relevante (imposible hacerse una idea) si contáramos con las cifras de países tan opacos para con la ayuda humanitaria como China o buena parte de los que forman el Sahel africano.
Los desplazados
Este grupo es mucho más numeroso, al menos, según las cuentas que realizan los órganos de las Naciones Unidas anualmente. Si bien, la condición de desplazado pudiera pensarse más ventajosa, pues la migración se produce dentro de un determinado territorio, no hemos de pensar en parámetros de mayor benevolencia, sino como un refugiado con matices. Es decir, la persona que, habiéndolo perdido prácticamente todo, tiene que salir de casa para instalarse en una localidad o región ajena, sin portar medios que permitan un desarrollo convencional de la vida cotidiana. Además, las causas por las que se da esta situación son, en esencia, las mismas que afectan a los refugiados: persecuciones étnicas del grupo político o militar mayoritario en la zona, matanzas indiscriminadas por razón de las creencias religiosas, hambre, ...
Acnur reconoce que 3,5 millones personas, en 2011, tuvieron que huir de su lugar de residencia para buscar acomodo en otra localización dentro del propio territorio, elevando a 27 millones, la cifra de personas que, en todo el mundo, se han visto forzadas a este tipo de movimientos.
El proceso de desplazamiento, externo e interno, alcanzó en 2011 con los conflictos de Libia, Sudán, Somalia,... Su cénit.
La vida del Refugiado
No nos haremos a la idea más que de pasada, probablemente, pero, según António Guterres (Alto Comisionado de la Agencia del Refugiado) el refugiado que podríamos llamar "medio", está cinco semanas en camino hacia uno de los campamentos que organiza la ONU. Los problemas físicos que causa semejante huída, son fatales en un elevado tanto por ciento de los casos; el acceso a un campamento no es sencillo, ha de seguirse un proceso que, una vez en sus puertas, puede alargarse días, por la cantidad de personas que pretenden entrar y los medios limitados para cumplir sus expectativas.
Es necesario documentar a la persona, entregarle su DNI o su estatuto de Refugiado, así como fotografiar y archivar datos básicos de cada uno de ellos, asistencia médica y alimentaria. Es especialmente llamativo e importante el hecho de guardar fotografías de todas las personas recién llegadas, pues éstas, son expuestas para facilitar una eventual reagrupación de las familias o de conocidos de cualquier índole.
Diferentes estudios de las ONGs a pie de campo, estipulan que un Refugiado puede estar entre nueve y once años dentro de un campamento según la región, si bien, generalmente, están bastante menos. Pero es fundamental que durante toda su estancia la vida sea lo más sencilla posible. Se les facilita acceso a la educación esencial (papel vital de los cooperantes y de los propios refugiados instruídos) y a la asistencia sanitaria más fundamental.
Cuando un refugiado o desplazado, llega a un campamento, lo hace con diferentes síntomas de patologías cuya causa son la deshidratación y la desnutrición, entonces, se les hace parte de un tratamiento a base del llamado "plumpy", una mezcolanza de hidratos, proteínas y vitaminas que sirve de terapia durante cerca de dos semanas. Con los avances científicos a nuestro alcance, se ha logrado que este complemento alimenticio no haya de disolverse en agua, puesto que es sumamente complicado conseguirla en muchos de los puntos en los que existen yacimientos de este tipo.
Además, se les aplican tratamientos complementarios, entre otros, se les suministran vacunas contra la malaria (en 2011 y 2012 fue causa de alrededor de un millón de muertos en el mundo); cuyo precio, es netamente inferior a un euro.
Dentro del continente africano encontramos campamentos de todo tipo, que tienen en común el racionamiento estricto de los medios de subsistencia, desde aquellos que van de unos pocos miles, hasta otros que ocupan alrededor de medio millón de personas.
El problema de la economía: Pocos recursos, necesidades ilimitadas.
Cualquier persona con uso de razón es consciente de las dificultades de acceder a una satisfacción total de los deseos personales. Los economistas sustentan la máxima de que en el mundo hay una serie de recursos limitados que han de procurar satisfacer un número sin fin de deseos/necesidades. Así, el mejor equilibrio se basa en la satisfacción de la mayor parte de ellas.
El ser humano está compuesto en un 80% de agua, más del 70% del planeta está formado por el mismo elemento; un europeo medio consumió en 2012 (según datos de la UE) una cantidad cercana a los 170 litros por día (fuente: Twenergy), dentro de un campamento, el refugiado tiene acceso a unos 15 en el mismo período de tiempo. El agua es el principal elemento de la vida, sin ella, no entendemos la existencia de la otra.
Los yacimientos acuíferos son muy limitados en determinadas regiones del norte y centro de África, es costoso extraer el agua de ellos y lo es más, traerla de puntos situados a decenas o cientos de kilómetros, en transporte terrestre o aéreo. Por tanto, uno de los grandes inconvenientes de estas aglomeraciones, es cumplir con las necesidades de agua.
De igual manera, a menudo hablamos de zonas (donde se encuentran los campamentos) semi-desérticas, con un clima poco apropiado para el desarrollo de vida, en donde las estaciones juegan un papel fundamental en la supervivencia de toda forma orgánica. El abastecimiento de alimento es sumamente complicado, existe en todo caso una suerte de cartilla de racionamiento (que en España tuvimos ocasión de "probar" durante los años de la Dictadura) que asegura lo justo y necesario para cada una de las familias que conviven en cada caseta. Ésto contrasta con los datos más recientes ofrecidos por la Unión Europea (fuente: www.público.es) en las que se atestigua que casi la mitad de la comida envasada del mundo, se tira a la basura; para muestra, el botón que supone Gran Bretaña, país en el que cada año se tiran casi 2.000 toneladas de comida caducada sin consumir, o de restos del plato.
La concienciación
Desde 2009 vivimos un nuevo crack financiero a nivel mundial, de nuevo, las prácticas de los especuladores vinieron a dar al traste con el moderno capitalismo, que, lejos de refundarse sobre unas bases éticamente aceptables, vuelve a construir su imperio sujeto con alambres. Incluso el primer mundo ha visto incrementadas sus cifras de porcentajes de pobreza de manera sustancial, así las cosas, y dejando a un lado la más que discutible respuesta del conjunto de los Estados, se ha producido un recorte considerable de la ayuda al desarrollo y de aquella que está íntimamente ligada a las funciones de ACNUR, la de cooperación internacional.
A nadie escapa que la situación que vivimos muchos de nosotros, ya es insostenible, como para poder pensar en personas que escapan de nuestro círculo social. Pero, es necesario que nos hagamos una introspección a fondo. La suerte de vivir en un Estado social y de Derecho es que podemos tener a mano, salvo casos contados, el acceso a una serie de prestaciones que van desde el apoyo económico estatal a las ayudas en sanidad, rara vez nos faltará un médico al que acudir, un medicamento para tomar,.... Mientras que, existen un número ingente de seres humanos que, viviendo de la solidaridad ajena (por motivos de todo tipo), ahora ven como la establecida legalmente se elimina (la ayuda al Tercer Mundo y a la ayuda humanitaria ha descendido mucho en cuantía) y como las personas físicas han tenido que hacer acopio de ahorros e ingenio para poder seguir sufragando la que entregaban ellos (cuando no eliminarla también).
Ahora es necesario, más que nunca, que tengamos conciencia social y global; las condiciones de vida de unos están condenadas a mejorar (se espera), las de los otros, a seguir como siempre han estado, los que podamos, muchos o pocos, habremos de tomar partido por aquellos que peor lo pasan, aquí y en otros lugares del mundo.
España se ha mostrado siempre como un país inmensamente solidario a nivel social, pero es cierto que nuestra cultura sobre las ONGs ha quedado negativamente salpicada por la realidad política de nuestra historia más o menos reciente. Con decenas de episodios para olvidar, procedentes de nuestra clase política, un sondeo de opinión realizado por Metroscopia recientemente, analizaba el hecho de que la principal preocupación del español fuera la corrupción de las Instituciones Públicas; hace más tiempo, un historiador inglés experto en la Edad Moderna castellana, Henry Kamen, lanzaba a la palestra una obra de importante valor (Del Imperio a la decandencia) en donde ponía de relieve, que la compleja burocracia de la política española, dejaba tras de sí una nube oscura de ocultismo y secreto sobre los manejos de la clase gobernante.
Desgraciadamente, el español se ha hecho, casi genéticamente, proclive a pensar mal y a acuñar como suya la picaresca quijotesca. Este espíritu reacio a la colaboración continuada (pese a que somos una de las naciones con más crecimiento en el sentido de apoyo a ONGs) viene de la creencia de que la ayuda no sirve para nada. Antes al contrario, queda contrastado que las grandes ONGs con participación en nuestro país, han llegado a niveles realmente satisfactorios del cumplimiento del compromiso adquirido con cada uno de los donantes, más del 90% del dinero entregado, llega a convertirse en ayuda humanitaria de manera directa, luego, la importancia de las donaciones particulares adquieren especial relevancia.
España con ACNUR
Es la ONG representativa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas. Tiene funcionamiento en prácticamente toda España. Como ONG procura maximizar los recursos de los que dispone, generalmente no tienen sede en provincias, siendo éstas aquellas donde sus miembros se reúnan para adoptar decisiones de manera consensuada y con la premura que cada una disponga.
Existe un elenco considerable de personal adscrito a la organización, desde coordinadores a captadores de calle, en España con ACNUR trabajan día a día para mostrar al mundo otra vuelta de página de la realidad que vivimos, la de un grupo de millones de personas que, huyendo de diversas situaciones, se han encontrado de la noche a la mañana sin nada, apátridas y con un futuro ensombrecido por la incertidumbre, que a menudo termina de la peor de las maneras.
España con ACNUR pretende concienciar sobre la difícil y complicada situación en la que viven países, muy especialmente del llamado Tercer Mundo, y sus naciones, abocadas a guerras que duran décadas y en general a procesos que retrasan la llegada de un nuevo período histórico en varias regiones del país. ¿Recuerdan qué época es aquella en la que el fuego, el nomadismo, el instinto y la supervivencia gobernaban los grupos sociales?, pues hay millones de personas en el mundo que aún viven en lo que nosotros consideramos viejo Paleolítico.
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