Se ha dado sentencia al juicio del caso del asesinato de Marta del Castillo y no parece que haya nadie contento.Ni por el lado de la acusación,ni por el de la defensa,a tenor de lo que ha comentado el abogado del autor confeso de los hechos.
La sensación en el ambiente es que los cinco encausados han "jugado" con la presunción de inocencia cuantas veces han considerado oportuno,de manera que,con excepción de Carmaño (autor confeso y antigua pareja de la fallecida) el resto han sido absueltos a pesar de haber cambiado,muchas más veces de las que dicta la lógica,el testimonio de los hechos.
Evidentemente,la atención popular ha sido enorme casi desde el primer día que se supo de la detención del ex-novio de la chica,el contenido emocional del procedimiento ha sido tal que,a la entrada diaria de los procesados en el juicio,una amalgama de gente esperaba para increparles de las maneras más variopintas.La actitud de los acusados,lejos de mostrar arrepentimiento o culpa,ha enervado si cabe,más el ambiente.
La justicia española necesita de procedimientos,tal vez,más eficaces,especialmente a ojos de la sociedad.Si bien es cierto que ha de prevalecer el principio de Inocencia hasta que se demuestre lo contrario,no cabe posibilidad de aceptación de un juicio,en el que sólo uno de los acusados haya sido penado,cuando todos los implicados han cambiado en sucesivas fechas y ocasiones las narraciones de lo que se ha valorado como hechos delictivos.
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