domingo, 15 de enero de 2012

Algo no huele bien

 Cuando la Justicia de este país pretende condenar a Garzón (negándole testigos entre otras peripecias) por la interpretación de una ley (firmemente apoyada por la voluntad social) y sin embargo permite despropósitos tales como:  La sanción (penosa) de 3000 euros a un juez provincial que llama "putas" a las madres solteras,"maricones" a la personas homosexuales y veja continuamente a los funcionarios adscritos a su servicio. Y el nombramiento como Magistrado del Tribunal Constitucional (debida al PP) de un señor asociado a la represión franquista y que en el curso de una riña de tráfico,sacó una pistola para ejercer su mandato.


 La interpretación de las leyes ha de ir siempre acorde a la evolución que sufre el Derecho casi continuamente.Pretender negar la misma al conjunto del ordenamiento jurídico es lo mismo que negarle validez a los principios generales del derecho (elemento básico de interpretación del mismo,aspecto recogido,incluso,por el Código Civil español).Efectivamente,el Derecho no sufre modificaciones per sé,como construcción estrechamente ligada a la sociedad como ente,la voluntad de una porción de la misma,debe de ser tenida en cuenta para justificar una visión correctora de las leyes mismas.

 Resulta paradójico que,la Justicia,entidad abstracta construída para el mejor desarrollo de la vida en comunidad,se quede encajonada en un momento de la Historia en el que el tiempo parece transcurrir demasiado deprisa,precisamente,porque los órganos políticos,como se hiciera en la peor época,pretenden controlar quién,cómo y cuándo ha de efectuarse la susodicha Justicia.

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