Los canarios sabemos bien a qué nos enfrentamos cuando nos oponemos a Soria al frente de un Ministerio.Lleva tanto tiempo dando el coñazo por las islas,que posiblemente hasta las olas que repiten en las orillas,le conozcan.
Supimos de él como Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria,como Presidente del Cabildo isleño y como vicepresidente del Gobierno autónomo.En el primer caso,le recordaremos por su autoritarismo y las deudas que dejaba la Corporación atrás;en el segundo,por el gasto de 350.000 euros en adornar con un mega-mástil y un par de banderas (como para ser vistas desde Venezuela) que embellecen la entrada a la ciudad capitalina y como Vicepresidente,por abandonar el barco (que compartía con CC) de la legislatura para poder culpar de todos los males económicos al que aún,a nuestro pesar,sigue siendo Presidente (en su cargo el señor Soria era máximo responsable de la economía canaria).
Con varios casos archivados por falta de pruebas (Salmón,...) a ojos de nuestro estimado Tribunal Superior de Justicia;el bueno de Soria,a lo largo de los años ha encontrado como invertir el dinero público en luchar judicialmente contra un periodista que le sitúa,normalmente,dónde le colocamos una parte considerable de los canarios...
Lleva años empeñado en abrir una regasificadora en Canarias,en lugar de apostar por las energías limpias,de las que,según decenas de estudios,seríamos referencia a nivel europeo si creáramos las infraestructuras necesarias.Ojo al dato,que diría José María García,una de sus primeras medidas al llegar a su Cartera,es la de quitar primas a las energías renovables,muy especialmente a las dos de más arraigo en la región que,por suerte o desgracia,le vio nacer (eólica y solar).Su empeño en la apuesta por el gas es tal,que parece vislumbrar en un modelo económico de desarrollo obsoleto,la única salida a la crisis imperante en Canarias desde que el mundo es mundo.
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