Parece que este hombre no se cansa de llamar la atención sobre su persona.Dejando de lado síntomas relativamente evidentes de su encanto por conocerse,muestra otros,no menos preocupantes de tener la cabeza con los muebles rodados de lugar.
Ya no sólo porque se toma el juicio en el que está inmerso como un capítulo de Perry Mason,sino porque a todas luces sus actos parecen proceder de algún síndrome de trastorno psíquico,que no sólo eleva a la máxima potencia la expresión de su estupidez sino que,en un rebuscado giro,nos presenta a nosotros como idiotas.
La última es presentar la lectura de un famoso escritor sobre la vida de un mártir,Job,que,supuestamente como él,ha pasado de héroe a villano en el camino que siguen los santos.Que este tipejo se mofe de la Justicia (como algunos otros en los últimos tiempos) sorprende un poco menos que qué pretenda tomarnos por imbéciles a todos aquellos que tenemos a bien seguir las noticias cotidianas que genera nuestra convivencia.
Cuando pienso que este señor puede irse de rositas cuando ha dejado tras de sí a la CCAA más endeudada del país,cuando todos los líos políticos conducen hacia su apellido (o al de sus allegados) y mientras se juzga a un magistrado por intentar aliviar el sufrimiento de cientos de víctimas del Franquismo,con negro panorama para el juez...Se eriza el vello con pensar qué sociedad estamos construyendo y hacia va nuestra senda democrática y de derecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario