sábado, 5 de julio de 2014

Una contradicción nacional

 En este país tenemos una serie de mantras que no hemos superado,ni con el paso del tiempo,ni con la supuesta "madurez" democrática de que hacen gala esos que nos "gestionan" desde la política.

 Que España y los españoles no hemos llegado a la verdadera concepción de la democracia moderna,lo encontramos a diario en redes sociales,diarios,debates enconados en televisión y radio,...Y así un largo etcétera. De otra manera no entiende que a día de hoy hayan una serie de temas tabú,cuya sola mención hace correr ríos de tinta por todos sitios.

Me explico,Franquismo. Es una de esas cosas de las que muchos no quieren hablar, reconocido dictador, eliminó las libertades públicas y suprimió los derechos civiles y fundamentales que, por otro lado, se desarrollaban a marchas forzadas en eso que la Comunidad Internacional dio en llamar Sociedades civilizadas. En torno al Franquismo existen innumerables debates que, por absurdos, hoy no deberían de ser motivo de discusión. Como quiera que un golpe de Estado no es manera de llegar al poder político, no se entiende cómo muchos legitiman el paso del "pequeño" Dictador para hacerse con el control de un país con un régimen democrático establecido por las urnas y a través del ciudadano,y son capaces de criticar hasta la extenuación procesos como el iniciado por Chávez al otro lado del charco, amparados, en el fondo, por exactamente el mismo motivo, recuperar para los españoles (y los venezolanos) la gloria perdida de la nación. Esta doble moral, rancia, muy nuestra, nos lleva a pensar en el equívoco de que no es lo mismo que un "español de pura cepa" como Francisco, sea, o pueda ser, el mismo miserable que el Comandante venezolano. A ambos se les puede criticar casi por lo mismo: escasez de formación, origen castrense, golpe de Estado contra régimen democrático, país en ruina, nación dividida,... y aunque luego le podamos añadir matices, las economías nacionales de ambos países quedaron sumida en la misma situación pantanosa (véase la ironía) y alejadas del resto del mundo civilizado.

 Segundo tema Tabú, la Transición. Lejos de ser modélica, y apartando a alguna figura elevada al cielo de los honores, nuestro camino hacia la Democracia está lleno de incongruencias.Aceptamos a un Jefe de Estado impuesto por un Dictador, aceptamos que ministros que firmaban sentencias de muerte arbitrarias y causantes directos de la muerte de miles de vidas de españoles pasaran a la Historia no por ello,sino por ser Padres de la Constitución, nos impusieron una Ley de Amnistía que venía a ser una palmadita en el culete a los franquistas, un no lo hagan más que ponía en bandeja la ofensa a millones de españoles que aún esperan saber dónde reposan los restos de sus muertos asesinados por el Régimen, ... Y así un sinfín de cosas. Que muchos, en un esfuerzo titánico hayan hecho por superar tales cuestiones (así como otros solo han tenido que girar la cabeza) no borra que sigue habiendo dos Españas, que hubo vencedores y vencidos y que, lejos de permitir una pequeña victoria a estos últimos, el partido terminó porque los otros dejaron de jugar.

 Tercer tema (y último). ETA. Si uno, en cualquier situación, no junta en la misma frase ETA, hijos de puta, asesinos, ... se convierte automáticamente en filoetarra. En un vasco resentido (aunque seas un cordobés que se la trae al pairo porque le queda "demasiado lejos") que apoya la violencia como método de obtener unos fines. Tamaña estupidez forma parte de la conciencia colectiva nacional, y lo he podido comprobar muchas veces, la última, ayer, cuando intentaba explicar el contexto en el que nace ETA, condenaba totalmente su modus operandi, procuraba poner sobre la mesa lo que ha sido un problema de índole político muy grave y compararlo con situaciones similares, que las hay a patadas, en otros lugares del mundo. El "españolito" de turno, tiende a radicalizarse en estos temas, a no atender a razones, a llamar de todo a aquél que ose nombrar a la banda terrorista sin llamarles "hijos de puta" cada tres frases. Posiblemente, no haya cien españoles, de los cuarenta y tantos millones que somos, que no condene los atentados por ellos perpetrados, pero cuando nombras el terrorismo autóctono, no cabe la razón, ésta, solo aparece si lo que hemos de analizar es la alineación de Brasil contra Colombia, el vuelo del guirre o el sabor del condimento del estofado.

 Basta, la manera de perpetuar esta separación de las Españas es continuar tapando cuestiones de esta índole, tratándolas como palabras de magia negra, es HISTORIA, ocurrió y no lo hemos afrontado, y como todo, nos dará en las narices cuando nos venga de frente porque no hemos sabido preverlo.

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