sábado, 7 de julio de 2012

Va por clases

 España tiene la curiosa costumbre de valorar los actos de cada uno según el origen social de quien los realiza.Así,es habitual que un obrero de clase media-baja sea culpado de alborotador (y cosas peores) si se manifiesta en pro de sus derechos laborales,pero un particular que lo haga,perteneciendo a clases más bien pudientes,exigiendo la confesionalidad del Estado,no es más que un señor proclamando su libertad de expresión.

 Del mismo modo,un ciudadano de a pie que evada impuestos,es,en resumen,un miserable evasor,sin necesidad de juicio ni condena.Por su parte,si el sujeto en cuestión que tiene a mal ejecutar dicho acto,es miembro de una formación política y como tal ejerce un cargo en la Administración,no será más que ladrón cuando la Justicia lo dictamine así,para lo cual,amén de imputación al efecto,habrán de sumarse años y procesos inacabables que harán caer en el olvido,tanto el delito como a la persona.

 En la natural ignorancia que le persigue,el Pueblo español sigue atendiendo para su ciencia a los medios de comunicación.La Verdad absoluta,lejos de guardarse en ensayos y estudios de expertos en cada uno de los campos del conocimiento,se esconde de la realidad en las páginas que cada día,lanzan al mercado los diarios y otros medios de comunicación afines,que,no olvidemos,actúan como focos del interés de grupos oligárquicos establecidos hace mucho y que no buscan informar,en la extensión de la palabra,sino seleccionar lo que ha de llegar al gran público...Para así utilizar tal acto con beneficio propio.


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