Cuando despertamos en estos días de verano con la sensación de haber llegado al clímax del reláx,abrimos la página del noticiario de turno (digital y/o escrito) y nos invade cierta sensación de desazón que tiene que ver con el curso de los acontecimientos.
Occidente vive una crisis moderna,económica,de complejos sistemas financieros y prácticas sibilinas que han perjudicado a las grandes masas beneficiando a los de siempre.A la clase oligocrática que pervive en el poder per secula seculorum.
Sin embargo,en Asia la situación,lejos de ser mejor,es incluso más degradante.La crueldad y desarrollo,más propias de la Edad Media europea,nos deja el amargo sabor de un avance a pasos dispares.Mientras una parte del mundo batalla a través de redes digitales,la otra aún vuela por los aires la vida de decenas sembrando un terror desproporcionado y fuera de lugar.Cuánta razón llevaba el bueno de Carl Sagan con aquella afirmación "La prueba de que existe vida inteligente en otros rincones del Universo es que aun no nos han visitado".
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