La Comunidad Internacional no termina de decidirse a actuar en la peliaguda situación siria.La población sufre las consecuencias de una batalla campal repetida día tras día en las calles sin que acuda en su auxilio ningún contingente occidental,de esos tan dados a resolver conflictos cuando hay petróleo que sacar de fondo...
Mientras el país asiático se sume en la miseria,los órganos políticos occidentales deciden si esta vez es necesario cumplir la máxima de "autodeterminación de los pueblos" o actuar para salvaguardar el frágil equilibrio pseudodemocrático de la nación.Pero cuenta Siria con varios condicionantes negativos para que su sociedad sea escuchada en sus gritos contra la imposición del régimen político.
Por un lado,mientras las calles se cubran de violencia,el vecino israelí podrá atender a otros lugares sin prestar atención.Por otro,las riquezas naturales del país islamista no llegan a ser objeto de deseo de las naciones del bloque estadounidense-europeo,ni la intervención militar tendría más réditos futuros que la satisfacción de un pueblo,el sirio,azotado por las clases gobernantes desde tiempos ya pretéritos.En definitiva,la democracia interesa cuando se puede sacar algo positivo de ella,mientras no sea así,tanto da que ocurra en según qué lugares del mundo,suficientes líos hay ya,pensarán algunos,para ir a buscar otros nuevos.Hipocresía en grado sumo.
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