No somos conscientes de lo rápido que hemos ido perdiendo derechos frente a la crisis financiera que nos azota.Los Estados han permitido que las corporaciones se hayan hecho con el control de la estructura jurídica que regula las relaciones entre los miembros del planeta.
Resulta paradójico pensar que el principal organismo de la edad moderna y contemporánea,el Estado,creación de los muchos (ciudadanos) se haya convertido en poco menos que un órgano de cierto control de las actividades desarrolladas bajo su ámbito territorial,colaborando,además,en la concreción de las relaciones internacionales,limitando,como necesidad inviolable,la participación social en los medios y resultados que deriven de ellas.
El Estado es una gran empresa.Estudiando sólo grosso modo lecciones de economía,uno puede resolver que se necesita una regulación de los costes y los ingresos,de manera que aquellos nunca sean tan grandes que hagan imposible el equilibrio con éstos.Pese a eso,controlando,por medio de las autoridades estatales,ambos sectores,pareciera sumamente sencillo mantener la armonía financiera...Son necesarios sin lugar a dudas,eficacia administrativa y un ordenamiento jurídico que no apoye la libertad de mercados,pues el hombre,concreción del término abstracto mercado,y haciendo caso a Hobbes,es un lobo para el mismo hombre.
¿Qué significa ésto?,primeramente,que en su avaricia,el ser humano se procurará el bien a pesar de los males ajenos y en segundo,que el contenido de la palabra someter puede legitimarse en base a una subjetiva distribución de la riqueza,creando la falacia de que no existe suficiente para todos,se legaliza el control de la misma por parte de unos pocos.
El control de los mercados se hace necesario,la obligación de un contrato social parece fuera de toda duda,a mayor número de comunidades (con números ingentes de individuos en cada una de ellas) aumenta la exigencia de crear deberes y derechos de las mismas para consigo y para con las demás.Es lo que podría dar en llamarse "convivencia pacífica".Toda vez que las diferencias culturales (ambientadas en los diferentes modos de vida establecidas por el hábitat correspondiente) nos hacen distintos,con riquezas alternativas y variables en cuánto a peso y distribución,nos es determinable una regulación muy específica,un control extraordinario para no perder nunca de vista el interés general que,como órgano supremo de organización política,corresponde al Estado,entidad social por excelencia que ha de velar por el Bien común.
Liberalizar las obligaciones estatales no puede suponer la llegada a buen puerto.La individualización del interés supone la lucha de particulares,y ésta,la confrontación de bienes.Cuando un Estado pierde el poder de organizar su territorio,indefectiblemente pierde el control sobre las cuentas financieras.Los servicios que pueda ofrecer una empresa descenderán si pierde poder sobre sus clientes,si éstos pueden crear de la nada repúblicas independientes en trozos de terreno limitados.Si existen excepciones como norma general,no basadas en la precariedad o el sustento ni en un fondo de igualdad,si la libertad se contrapone al equilibrio,si el interés de los menos (con poder desde hace mucho) se opone al de los muchos (cuyas cuotas de pujanza son menores desde siempre),el Estado permitirá legalmente,la marcha atrás cuando el tiempo no hace más que andar hacia delante.Un Estado puede,y debe,no ser autoritario,cuando fija preceptos de interés general objetivamente basados en la mejor distribución de la riqueza,cuando es dueño de los mecanismos de producción y los ordena de manera que asegure la misma producción,el empleo de los bienes necesarios (humanos y físicos de otra índole),el abastecimiento,la formación dirigida a alcanzar una mayor eficacia,el control sobre precios,gastos e ingresos,que,en último término,aseguren la mayor cantidad posible de equilibrio en las cuentas,para establecer servicios básicos para toda la población,pues su ganancia permita ofrecerlos.
Para dirigir Estados es necesario pensar que este modelo es fundamental,de saber de la importancia que tienen en la organización social,ideología estatal,podríamos denominarla...Pero obviamente,es obligado que los sujetos al cargo no se midan por naturaleza primaria (ser hombre o mujer,mayor o menor,raza,...) sino por objetivos de medición concreta del desarrollo intelectual,de la técnica aplicada a campos determinados de la política humana (economía,sociología,gestión de recursos,educación,...).
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