Repasando datos de gastos que pudieran recortarse para asegurar la pervivencia de las garantías sociales,uno puede quedarse atónito ante la confrontación de lo que para los Estados es vital e indiscutible y de lo que,en primer término,es sustituible.
Resulta que el mundo gasta más dinero en crear balas y,en general,todo tipo de armamento,que en luchar,por ejemplo,contra el cáncer.Una enfermedad con interminables variantes que es en el mundo desarrollado causa de un elevadísimo porcentaje de los fallecimientos precoces (atendiendo a las medias de edad en cada una de las principales naciones del llamado Primer Mundo).Además,con la crisis financiera que azota al mundo desde 2008,las inversiones que conducen a la lucha contra sus efectos,se han visto disminuidos,en algunos casos,de manera considerable.
Si ya los Estados juegan con la salud de sus ciudadanos en el Mundo Desarrollado,se puede suponer hasta qué punto los males casi inherentes al Subdesarrollado,pasan de largo.La lucha contra el SIDA,la malaria,cólera,...Patologías propias de naciones que malviven en condiciones precarias,no ocupan,más que en el primer caso,inversiones proporcionalmente "justas",por ejemplo,con respecto a las adquisiciones que se proveen cada pocos meses los países más poderosos para aumentar su flota naval o aérea de carácter militar.
El afán de supeditar el desarrollo del planeta,la importancia del status quo,la bravuconería en definitiva,de los Estados pertenecientes a la Tierra,lleva a la gran mayoría a destinar miles de billones de dólares anuales a la actualización (mejora,aprovisionamiento,...) de material para la guerra.Obviamente,lo que para el sentido común es un gasto desproporcionado e inútil,no lo es en la práctica pues actualmente,hay reconocidos más de 30 conflictos armados en todo el mundo.Quede para el recuerdo,y como constancia de que la bala (utilizada para terminar con vidas) prima en interés sobre el humano,que desde 1945 y hasta 1995,hayan perecido en la Tierra no menos de 45 millones de personas (toda la población de España en equivalencia) en más de 100 grandes conflictos de media o alta intensidad.
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