Buscando una reordenación del concepto,se hace preciso y perentorio la organización de un Derecho internacional que aborde todo tipo de conflictos como parte de una agenda global,pero que lo haga,no como hasta ahora,sino suponiendo que de lo que trata el principio último de este derecho,no es más que la creación de un poder Mundial.
A grandes rasgos,el número de problemas que afectan al planeta,así como su contenido,son los mismos,si bien,cada uno de ellos encuentra un contexto territorial o económico de muy distinto calado.El establecimiento de un modelo diferente de democracia directa,la conveniencia o no de determinados órganos de decisión (su temporalidad y contenido),...Son elementos a valorar para,efectivamente,crear un nuevo orden mundial.
Obviamente,en un derecho Internacional plenamente eficaz no caben los cupos de veto y supremacía de las naciones de un bloque continental.La asunción de privilegios por parte de las actuales potencias deviene en un trato desigual de la realidad jurídica y social,que siempre y en todo caso,beneficiarían a los mismos,perjudicando a los de siempre.Para que esto fuera posible,habríamos de considerar la posibilidad de suprimir el actual status quo,mejorar los procesos de distribución de la riqueza,eliminar trabas jurídicas que posibiliten la real igualdad,...
El Derecho Internacional está en auge,las relaciones interestatales modernas suponen un progreso con respecto a las viejas imposiciones,la necesidad de sobrevivir en el mundo es directamente proporcional a la necesidad de hacer sostenible la vida sobre el planeta.
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