En estos días se ha dado bombo a la noticia de que un miembro de la clase política (integrante de las filas del PP) ha falsificado su currículum con el objetivo (aparente) de reunir méritos para su selección en determinados cargos.
A lo largo de los últimos años se han dado no pocos casos coincidentes con el apenas dicho,incluso el ex-ministro Bernat Soria fue acusado de "revisar" al alza su reunión de méritos...Cuando uno ve que semejantes despilfarros intelectuales no llevan aparejados sanciones objetivas (o al menos subjetivas),se plantea hasta qué punto el descontrol se ha adueñado de la clase gobernante.Es decir,en Alemania,un alto cargo de la administración Merkel fue acusado recientemente de lo mismo,y tras duros días de dimes y diretes,el hombre,procurando arreglar lo difícilmente reparable...Dimite.
Ni que decir tiene que tales afrentas,en países tan dados a la apariencia como Reino Unido,China,Japón,...Suponen un daño irreparable para la moral personal,siendo,incluso,motivo de suicidio (recordaremos mucho tiempo al ministro de Agricultura japonés envuelto en un escándalo allá por el 2007).Si bien estos extremos no son sensatos (el principio de Muerto el perro,se acabó la rabia no vale),España representa,en mor de su clase política,el extremo contrario...Si no,que se lo digan a a la larga lista de personas que,modificando el contenido de sus méritos,toma ventaja ante la escasez de medios para probar lo que uno inventa,que encuentra sólo la barrera de lo que uno sea capaz de fingir.
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