domingo, 26 de febrero de 2012

Apología del odio

 Que España está fracturada en dos no es un secreto para nadie.Que hay diferentes grupos de interés fomentando ese odio recíproco,tampoco lo es.Que esto,más que beneficiar,nos perjudica,lo saben un puñado de ciudadanos,pero son más los que asisten indiferentes al show y muy pocos los que,a veces al sol y otras a la sombra,manejan los hilos de los poderes mediáticos que azuzan a las masas.

 Intereconomía celebra la caída del diario Público en su versión papel,puede que el único diario de tirada nacional de corte progresista,pues ahora,más que nunca,se hacen dueños y señores del que llaman cuarto poder del Estado de derecho,los medios de comunicación.

 Do quiera que van promulgan,desde su programación,la libertad de expresión y prensa para lanzar prefabricadas visiones de la realidad que han topado,y topan,una y otra vez,con el sentido común de las personas (escaso,pero existente).Su estereotipada Verdad presenta a socialistas y progresistas como un cáncer necesario de extirpar,cuando no con argumentos pseudocientíficos,con  proclamas de fe y una desmedida utilización de la ignorancia social,cultural y política dirigida a crear miedo y confusión entre una comunidad de ciudadanos que se deja hacer.

 Lo dicho,la alegría por la caída ajena no genera beneficio alguno,sólo un soterrado odio de la España de un lado por la contrapuesta.La defensa a ultranza de medidas antipopulares adoptadas por el gobierno (algún estudio cifra en el 71% el rechazo a la reforma laboral que ellos aprueban sin miramientos).el ataque a los nuevos derechos sociales y la repetida (y manida) necesidad de regresión al siglo pasado,no confrontan bien con los tiempos que corren...Y ahora,desgraciadamente,la voz ácida del conservadurismo católico más casposo,será,grosso modo,la única que llegue en forma de palabra escrita al conjunto de las masas.

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