lunes, 26 de diciembre de 2011

Urdangarín es real

La corrupción parece un mal asociado a la sociedad política española,es casi como un síntoma de esa epidemia de desidia por lo que representa orden y equilibrio.Tal es así,que incluso la ciudadanía se ve metida casi sin querer en procesos que la tienen como sintomatología del presente que les toca por vivir,al menos,eso dicen los datos que tratan la ingente cantidad de millones que se sumergen en la economía patria.

 El duque de Palma no podía ser diferente.No le bastó al caballero con obtener un título nobiliario de marcado retintín,ni entrar a formar parte de la familia Real española (cualidad suficiente para asegurarse garbanzos presentes y futuros) sino que tejió,con ayuda de otros,un complejo entramado en el que lucrarse (presuntamente) y asegurarse un patrimonio para los restos...Que ya se sabe que con esto de la ley del divorcio,en cualquier momento le puede tocar a uno...

 La extinta Teléfonica (tengo entendido que su nuevo nombre es Movistar) le ofrece un puesto al caballero en los EEUU,se dice que a petición de don Juan Carlos,para sacar trapos sucios fuera de los jardines de la Zarzuela...No sea que en un tris se nos olvide a los españoles el reseñable papel pro-democracia que la prensa capitalina le atribuye a la Corona,inmiscuida también ella,en la epidemia corruptiva que nos asola en este país desde tiempos quasi inmemoriales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario