Pocas veces un manifiesto ha causado en el seno de un partido político el revuelo del que ha firmado,entre otros,Carme Chacó.Pareciera que la antigua ministra estuviera oponiéndose a todo lo anterior,cuando,los firmantes,simplemente,en un ejercicio de democracia interna,han materializado su voz en papel para anunciar potenciales cambios.
Es ridículo que se haya abierto la brecha ideológica y de poder antes de que el escenario estuviera siquiera preparado.Por interés mediático,por desinterés en la unión o por vaya usted a saber el motivo,algunos miembros desde dentro del PSOE han criticado la salida de tono del escrito,que consideran,en estrafalaria religión con según qué profesionales (o no) de los medios de comunicación,algo así como una antítesis a las tablas de la ley.
Semejante estupidez pasa por el anquilosamiento de la izquierda,un movimiento progresista que ha oxidado sus cimientos hasta tal punto,que parece complicado vislumbrar un realce de valores efectivamente marxistas,en una formación que fue creada bajo sustento de tal definición.
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