domingo, 30 de octubre de 2011

La contrarreforma...educativa

 No hace tanto que la comisaria de Educación de la UE,Androulla Vassiliou,criticaba los recortes producidos en en su sector en España.A tenor de los resultados de los diferentes informes (en especial el PISA) que presentan una realidad realmente devastadora para nuestro país (un alto nivel de abandono y fracaso escolar) se hace necesario apostar firmemente por el papel del Estado tutor,que,en último término,asegure unas generaciones venideras con mejor preparación que las que salen en estos días al mercado laboral.

 Anunciaba la susodicha señora que la mejor manera de combatir el desempleo sería luchar contra el abandono prematuro de los estudios,anunciando a colación que más de 3/4 partes de los puestos de trabajo en un futuro que precisó en 2020,serían para mano de obra de cualificación media o alta.

 Sin embargo,los vaticinios no parecen ser tomados en consideración en nuestro país.La apuesta firme por la Educación pública (quizás la principal fuente de inversiones estatales) ha quedado en entredicho,por un lado,por el período de crisis financiera que no atisba un fin próximo,segundo,por la intención de algunas formaciones políticas de lanzarse a la creación de un "sistema binario",esto es,potenciación de la educación Privada y el mantenimiento bajo mínimos de la Pública (en su actual estado ha demostrado ser un quasi fracaso).

 Es obvio.Si no se revaloriza el papel de la Educación y sus consecuencias futuras para el desarrollo social y económico de la nación,desde las Administraciones y,en su caso,desde las formaciones políticas,permitiremos que el sector privado se haga más fuerte,creando,en base al apoyo de ciertas manos particulares,una sociedad de clases en este sector que,tendrá,por resultado,presentarnos una nación dividida entre los españoles con acceso y medios para un modelo educativo más eficaz (en tanto educará a la clase más pudiente) y otra que formarán los ciudadanos de a pie,que habrán de contentarse con recibir formaciones en planes mucho más abiertos pero sin la eficacia necesaria para luchar,en igualdad de condiciones (en cuanto a preparación),en el mercado de trabajo por los puestos de más y mejor cualificación y remuneración.

 Es cuestión de principios,el Estado podría renunciar a gastos varios,no tenemos que enumerar el absurdo del Senado (su coste se cifra anualmente en varios cientos de millones de euros),financiación de la Iglesia católica,...Pero no puede ceder terreno ante nadie en cuestiones de sanidad y educación,es un deber moral de los elegidos para con aquellos que les eligen.

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