Del libro que narra la lenta y dolorosa marcha hacia el fin del mundo,se escriben,siguiendo la prensa nacional,hoy mismo,nuevos renglones.
Los habitantes de El Hierro viven su particular vía crucis con la entrada en erupción de un volcán submarino que castiga los lindes de su costa.La prensa,en su papel,ha magnificado el acontecimiento hasta lograr hacernos pensar que,en un par de días,esto se acaba (la existencia de la isla) y que habremos de acoger a los herreños en nuestras casas.
Da exactamente igual que las autoridades,y buena parte de los expertos en la materia,consideren que el peligro para la población es mínimo,siempre y cuando cumplan los preceptos de seguridad que se han anunciad;los diarios de este país pretenden hacer ver la inminente explosión de una crisis geológica sin precedentes.
Lejos queda el ideal de la información veraz a la que están sometidos por mandato constitucional,si con levantar los ánimos se consigue una mayor tirada (que reporte mayores beneficios) y una producción literaria capaz de abarcar todos los campos posibles del sector,para,si acaso ocurriera cualquier mínima desgracia,poder lanzar el socorrido "como...tal diario...publicó en sus páginas con fecha...tal y tal..." y quedar,ante la sociedad,como pregoneros de la catástrofe.
Aceptado,con mayor o menor afán,el pilar que suponen,los medios de comunicación,el cuarto poder del estado de Derecho,su papel se vuelve aún más importante para lanzar un mensaje de calma a la sociedad,si bien,ya sabemos,en un Estado profundamente liberal,los poderes parecen cada vez más ligados a la panacea del beneficio económico dejando a Cordura a un lado...por lo que pudiera pasar.
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