El primer ministro británico ha entendido que la tensión del pueblo se cura con dósis de represión y tiranía.Como un viejo Lord,ha sacado a los cuerpos de seguridad del Estado a la calle para amarrar,de una vez,a las masas enfervorecidas que claman contra la muerte de un civil,a manos,presuntamente,de un agente de la ley.
El embrollo ha sido de tal magnitud que,antes de que se determinara la causa y los precedentes del fallecimiento del joven por herida de bala,buena parte de la clase más desfavorecida de barrios de Londres,...Ha saltado como un resorte a la espera de accionar un mecanismo de apertura.Daba la sensación de que el acto en tela de juicio,no ha hecho más que activar un proceso que encontró sus raíces en la política de reajustes del gobierno conservador británico,que,a la imagen y semejanza del resto de países europeos,perjudica claramente a la parte de la sociedad más desfavorecida.
Mientras esperamos el desenlace,varias ciudades de Inglaterra han vivido en estado de excepción,saturados de agentes de policía y con revueltas que recordaron,vagamente,a las iniciadas por las naciones del Norte de África meses atrás.Parece que el descontento general es el máximo exponente de la Globalización política y económica,raro es el país moderno que,en la actualidad,no se encuentre salpicado por el hastío del pueblo contra sus gobernantes,¿la crisis ha terminado?,no,parece que no hace más que continuar...
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