Nada en nuestra mente nos regula para actuar de una u otra manera,subjetivamente hablando,para hacer el bien o para hacer el mal.Así,se conoce que el cerebro ha ido evolucionando y adaptándose a un comportamiento que,más allá de asegurar la supervivencia de la especie,no está reglado por ninguna norma metafísica o fisiológica.Ahora,además,el ámbito de esa supervivencia se ha extralimitado,nuestra mente acepta como correctas acciones o actos tendentes a la disminución del valor del otro.En una sociedad tan estructurada como la actual,que tiene codificaciones de leyes penales (conductas no permitidas y sancionadas por la colectividad),se ha desarrollado el poder de,dentro del ámbito de lo políticamente correcto,asegurar la pervivencia propia en perjuicio de la ajena.
La competitividad es propia de cualquier especie animal,la lucha por ser mejores y perpetuar los genes ya ha llevado a algún insigne científico a sostener teorías evolutivas de calado (léase Darwin).Contemporizando dichas hipótesis,el humano,ser social por excelencia,creador de culturas y en último término de normas que regulan su convivencia,ha dado un paso más en la lucha civilizada.Como ya no es de recibo matar (a pesar de que se siga haciendo) por recursos naturales,ahora es preciso limitar y separar las razas,y por aquello de la supremacía de la blanca todo lo que emane de ella será ejemplarizante y referencia,siendo cualquier otra muestra inferior y desechable.De este modo,existe un modo de vida que es el seguido por las gentes de bien (ya sabemos que negros,asiáticos,... que mantengan las condiciones sociales impuestas por los blancos,pasan por ser uno más en el grupo...) y otros modos,que,en esencia,son propios de salvajes e inherentes al subdesarrollo.
A pesar de todo,el ser humano se empeña en mostrar que existe la supremacía de una raza ante otra en una misma especie.Del mismo modo que valoramos más a un pura sangre que a un pío,la cultura occidental ha estimado conveniente separarse de las demás en mor del establecimiento de un orden mundial antropológico que asegure per secula seculorum una desfasada sociedad humana de clases cuyo pico es el origen caucásico,que juega a ser el rey ilustrado,ante el resto de razas,que son aceptadas tácita o directamente,como inferiores.
La mente humana,por dentro,no está elaborada para crear el mal,pero la avaricia,elaboración del Hombre,es el sentimiento incontrolable que pasa por ser una formación más del cerebro,sin serla,que justifica en nombre del Bien los desmanes que tienden sólo a provocar el mal.
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