Canarias creció,tras el período de la dictadura franquista,en torno al turismo.Se destrozó,literalmente en ocasiones,la zona costera del archipiélago,en especial aquellas en las que el clima era más benevolente (generalmente la orientada al este de cada isla).Y muy especialmente,el fenómeno afecta a las islas orientales (playas naturales de mayor valor y extensión).
Diferentes medidas legislativas tanto del Estado,como de la UE,así como de la propia Comunidad Autónoma autorizaron la construcción,el apoyo a la misma,...de tantos complejos hoteleros y de apartamentos como fuera necesario para incluir una oferta que satisfaciera la demanda procedente de todos los rincones de Europa (allá por los 70) que precisaban de sol,temperatura y diversión,todos en uno.Aprobadas las moratorias correspondientes,Canarias decidió apostar,sin freno por un turismo que a hoy,tiene limitado el margen de maniobra en las islas por los destrozos de recursos naturales llevados a cabo por especuladores y empresarios que,en su ignorancia,no pensaron que el filón fuera a terminar jamás...
Puede ser que existan decenas de estudios económicos y de impacto medioambiental sobre el desarrollo de la planta turística,del mismo modo que puede que exista una razón de peso para seguir aumentando la cantidad de complejos en el sur de Gran Canaria (por ejemplo),pero del mismo modo,es imposible quedar impasible ante el desorden que recoge la planificación,vista desde fuera,de los recursos al uso.
Desde el punto de vista de la planificación urbana,no da a lugar pensar que (ya referido a Gran Canaria) adrede,el epicentro del turismo vaya caminando cada vez más al sur (y al oeste) desbrozando playas,calas,zonas de especial interés natural,...Por el mero hecho de querer basar la riqueza de nuestra pequeña nación canaria en un sector que,en última instancia,es tan aleatorio como las crisis que azotan a los sistemas financieros occidentales (períodos ciertos (se previenen) e inciertos (ni se sabe fecha de llegada ni de finalización)).El amasijo de ladrillos en el que se ha convertido el sur de Gran Canaria,con las construcciones más modernas cada vez más lejos de la capital,se ha convertido en reliquia,en ocasiones,de tiempos pretéritos (la planta anticuada de Tarajalillo,San Agustín,zonas de El Veril y Playa del Inglés) en los que se apostó sin control por un desarrollo nada sostenible de los recursos "ofertados" de manera natural por nuestras costas y geografía.Ahora,nos encontramos con el enésimo plan de rejuvenecimiento de los alojamientos,con el fin de coartar la incesante sed de cemento de los "grandes" empresarios canarios y de los que,afincados aquí,pretenden seguir especulando con nuestro suelo...Sin que ninguna autoridad competente les contradiga.El Gobierno pagará (a nuestra cuenta) la rehabilitación,en ocasiones,de propiedades privadas con el fin de "fomentar" un nuevo impulso a la economía nacional canaria,"enanos" luchando contra "gigantes" que copan el turismo extranjero (inmensa mayoría porcentual) ofreciendo complejos mastodónticos en los que el turista no precisa,para nada,salir del mismo.
Que existen estudios económicos que regulan la viabilidad de los proyectos,parece sensato,pero que se apliquen efectivamente,es dudoso.La sangría de precios de los comerciantes y empresarios canarios (o no) del sur de la isla,ya restan,de entrada,una cuota de mercado sustancial de parte de los nativos (canarios).Pensadas todas las infraestructuras para la cuenta corriente extranjera (normalmente mejor que la propia),el canario medio ve como un lujo la compra,consumo,...de bienes en la comarca.Los precios desorbitados que antaño se imponían pagar a los visitantes han quedado claramente desfasados ante el descenso de visitantes del extranjero (en proporción al crecimiento de la planta turística ya nombrada),el empresario sureño lamenta la suerte de su estrella,pero es incapaz de reaccionar con un descenso de dichos precios,puede que,amarrados al beneficio fácil de antaño o a la especulación de la que fue víctima y aún hoy le ata.Ofertar a los canarios residentes la posibilidad de veranear en nuestras zonas turísticas,es viable,pero éstos,no pretenden (por imposible) sufragar los costes de las altas pretensiones de los dueños del sur,sino incluir en el paquete el mayor número de ventajas para que,efectivamente,sea más rentable que ir y venir de casa a la playa en vacaciones,pues no olvidemos que somos islas,y que las distancias son,relativamente cortas.
El esquilme de las zonas de especial interés se hace notorio cuando uno contrasta,año tras año,el estado de las mismas.Maspalomas pierde dunas por el cierre y alteración de las corrientes de viento,las orillas del litoral sureño se llenan de piedras arrastradas por unas corrientes marinas que,motivadas o no,por estas fuerzas eólicas,cambian de sentido y dirección,el Roque Nublo (el signo canarión por excelencia) se tiñe de gris con proyectos sobre telesféricos,Tamadaba promete ser atravesado por una carretera,los barrancos de Inagua,...Son utilizados como basureros recurrentes por las gentes del lugar,...Sin cultura social,sin formación y sin real interés por invertir en un turismo de calidad,¿cómo pretendemos seguir viviendo de él otros 40 años,cuando el desarrollo de otras decenas de destinos,se propulsa a enorme velocidad dejando muy atrás a los que,como nosotros,viven a corto plazo?.
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