lunes, 6 de junio de 2011

Homo homini lupus

 Continuamente nos queremos convencer de la benevolencia que sería propia del ser humano,quedando,a su vez,otras tantas veces,la afirmación en entredicho a raíz de las noticias que nos relatan diariamente en los diferentes medios de comunicación y en buena parte de los actos/hechos que vemos acontecer a nuestro alrededor.

 Nada dentro de nuestro cerebro,a nivel molecular,nos programa para ser más dóciles o más buenos,antes al contrario,las alteraciones que se han podido documentar aseguran que son capaces,en la mayoría de los casos,de incluir a los individuos "afectados" en listas tales como la lúgubre de los psicópatas.Procuramos,a pesar de todo,suponer que el cerebro es una CPU conectada a alguna red divina que ordena los mecanismos y movimientos siempre hacia la concordia y el buen hacer general,al denominado interés colectivo.Pero como ya explicara Hobbes: "El Hombre es un lobo para sí (o para el hombre).

 Que se sepa,nuestro cerebro ha evolucionado en pos de la concepción de existir como un ser social.Esto es,únicamente,que nace,crece,se desarrolla y muere dentro de colectividades de mayor o menor tamaño,pero siempre en compañía (o al menos dentro de una sociedad global).Es cuestión probada que las especies de homínidos se reunían ya en pequeños grupos cuando dejaron los árboles hace ya varios millones de años,del mismo modo que "crearon" un lenguaje y con el tiempo,cierta especificación del trabajo (llevada a límites insospechados para los homo erectus a día de hoy),amén de una jerarquía y distribución de la riqueza,una especialización de ámbitos culturales,...

 De todo esto,y de la propia Historia,sonsacamos que así como la intercomunicación es y ha sido un elemento esencial para el Humano,la pacífica convivencia,curiosamente negada por la evolución propia de los grupos sociales,no es más que un mito de carácter metafísico que jamás,nadie,ha podido probar como cierta más allá de tratados ideales escritos,generalmente,hace ya muchos siglos.

 Tiempo atrás,discutían diferentes antropólogos sobre si la guerra estaba codificada en nuestro ADN,lo cual,era en esencia renegar de toda naturaleza pacífica de nuestros orígenes,y si bien esta no parece haber quedado registrada en ningún sentido a nivel genético,sí es cierto que la explotación de los recursos naturales,la unión de individuos y la necesidad de expandir territorios de "caza" (léase necesidad de nuevas fuentes de riqueza o aprovechamiento directo) ha creado,de manera implícita,un género Homo,no creado para la guerra o la batalla,pero con una sofisticación sin igual en materia de pugnas a pequeña,mediana y gran escala,que podría,en mor de la evolución procurada en maneras de someter al otro,dar un nuevo género,un Homo sapiens belicus.

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