viernes, 22 de abril de 2011

¿Por qué nos queda esta sensación?

 Que las guerras ya deberían de ser cosas del pasado,no es sino una máxima que habría de haber quedado impresa en el desarrollo de nuestros circuitos neuronales,pero no sólo siguen existiendo sino que además no han actualizado los motivos.La lucha continua por el manejo de los bienes y materias primas ha llevado siempre al Hombre a luchar contra sí y sus semejantes desde que el mundo es mundo...Desde la imposición/instauración de un jefe y la subsiguiente distribución de la riqueza,existen más o menos ricos,y por ende,más o menos pobres.

 Generalmente es un rico el que empieza la batalla,pretende lo que el pobre tiene como medio de subsistencia (sin ser consciente del valor internacional de éste),y si la residencia del menos agraciado está sita en un Estado, aquél (el rico) se procura un jefe de esos que, autoridad e ignorancia en ristre, es capaz de volverse contra sus paisanos por mandato de terceros, sin preguntarse siquiera si está siendo utilizado, so promesas de que en el posterior destrozo del pastel, le caerán unas migajas... En el peor de los casos, el pobre no vivirá en algo similar a un Estado, a lo que el rico responderá argumentando que interviene los bienes de subsistencia para la creación del aquél,para lo cual no dudará en armarse y atentar contra quien disponga lo contrario, y actuará, bajo el amparo de fuerzas de origen desconocido (diversidad divina) o bien,por sus santos cojo... (tipo Iráq).

 Una vez satisfechos los inversores y capitalistas que ordenan la vida del rico,el pobre queda a la merced,no sólo del destino porque sus carencias han pasado de notorias a inevitables,sino de las marionetas animadas que actuarán de Estado,que han llenado de arrogancia su elección y atino,y disponen,que lo poco que quede en territorio nativo,es suyo,por aquello de la divina intervención o por los mismos santos cojo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario